Simeon Estilita

Se celebra el 5 de enero.

Representa una ascética extraña, a pesar de su gran eficacia apostólica para las difíciles mentalidades de su tierra y de su tiempo.

La tierra ganadera de Sisan, entre Siria y Cilicia, forjan su temple titánico, que profundiza singularmente en una frase evangélica: "Ay de vosotros los que ahora reís, porque lloraréis y gemiréis".

Y busca el sufrimiento máximo como su camino de máxima felicidad eterna.

Las duras penitencias de la vida común, en los monasterios de Teledan y Tel.Neshin, le parecen plusmarcas fáciles, a este insólito atleta de la penitencia.

Entrega habitualmente su ración a los pobres; y él pasa sin comer, a veces durante cuarenta días seguidos. Teje un vestido de mirto salvaje y lo lleva consigo continuamente hasta quedar llagado el cuerpo.

Después se aleja más todavía; y lo mismo le da vivir en una cabaña del monte, que en un pozo seco del desierto, o en una cueva no muy lejos de Antioquía.

Aquí alza una tapia que aisle su oración; y piensa mantenerse sujeto a una cadena. El obispo Melecio de Antioquía le visita y sugiere; "Las cadenas son para las fieras; el hombre se rige por la razón; y por ella se hace señor de sí mismo". El anacoreta obedece.

Gentes hundidas en el pecado por no ser capaces del menor sacrificio acuden a contemplar a aquel titán, capaz de ofrecer a Dios en compensación sacrificios tan espantosos como los pecados de ellos mismos. sólo ante un ejemplo así, se sienten impulsados a hacer algo por la perfección de su propia alma.

Pero el anacoreta prefiere su soledad humilde. Y se sube a una columna para ocultar en lo alto su oración continua.

Pero ni allí le dejan solo.

Cuando llega a intimársele en virtud de obediencia religiosa, que deje este nuevo y extraño modo de penitencia, obedece sin vacilar. Pero entonces se le repite: "No os mováis. Vuestra penitencia nace de buen espíritu. Que la luz ilumine desde el candelero".

Desde los 35 años hasta su muerte, con 69, el año 459, el Estilita es admirado por muchos hombres de Oriente y Occidente; que oran con él, presentan consultas espirituales, conciertan desavenencias y escuchan con gran fruto sus palabras, dos veces, todos los días festivos, después de la Salmodia de la Hora Nona.

Efemerides del 5 de enero